Consejos para ahorrar I


¿Vale lo mismo un euro o dólar ganado que un euro o dólar ahorrado?


En mi modesta opinión no. Partiendo de la base de que tu mayor activo es tu tiempo, y que se me ocurren mil formas mejores de gastarlo que trabajar, en detrimento en muchas ocasiones de tu salud, del estrés de hacer horas extra, del agobio por no llegar a fin de mes, o de la frustración que causa tener siempre algo nuevo que comprar y que nunca satisface nuestras necesidades.


No se trata de convertirnos en unos tacaños, sino de adoptar pequeños gestos de cara al ahorro, a la optimización de nuestro dinero, que nos hará sentirnos realizados, ya sea para llegar a fin de mes o para poner el dinero ahorrado a trabajar para nosotros. Un euro o dólar ahorrado es una inversión de futuro, y ese pequeño gesto para conseguirlo una pequeña satisfacción personal, un acto de racionalidad, inteligencia y consciencia ecológica.



  • Antes de realizar cualquier gasto pregúntate ¿Cuantas horas de trabajo me supone comprar esto? Toma tu sueldo neto y réstale todos los gastos derivados de tu trabajo (desplazamiento, trajes, cafés, dietas, guardería…) divide el resultado por el número de horas que trabajas (incluyendo el tiempo que empleas en desplazamiento) y obtendrás el precio real por el que estás vendiendo cada hora de tu vida. A este resultado lo llamaremos precio por hora de energía vital.

  • Ahora calcula cuantas horas de tu vida tienes que dar a cambio de ese capricho. [precio del capricho /precio por hora de energía vital]
    Si aun así crees que merece la pena, espera al menos 3 días antes de comprarlo, no compres por impulso.

  • Busca en Internet reviews, opiniones de otros usuarios y comparativas de productos.

  • Finalmente si te decides por comprar, comprueba si por Internet lo puedes encontrar mas barato.

  • Si compras barato algo que no necesitas, estás comprando caro.

  • Huye de las marcas o cualquier gasto superfluo que tenga como único fin la ostentación.

  • Plantéate si realmente merece la pena comprar cosas que puedes pedir prestadas y no necesitas usar con frecuencia, por ejemplo cierto tipo de herramientas.

  • Repasa las facturas, los ticket de compra, extractos y movimientos en cuenta.

  • Cuando pagues algo en efectivo comprueba el cambio que te dan.

  • Los pequeños gastos diarios: desayunar fuera de casa, el periódico, el café en el trabajo, lotería, una revista, unas copas… pueden suponer en su conjunto el mayor gasto que podemos ahorrarnos. Haz cálculos, comprar el periódico a diario es bastante dinero al año.

  • Revisa todas las subvenciones y ayudas de tu localidad, región o país de todos los temas posibles

  • Compra por Internet, es mas fácil comparar precios, normalmente podrás comprar mas barato debido a que no se tiene que repercutir al cliente gastos de tienda física/sucursal y te ahorras el desplazamiento. Especial mención merecen las aseguradoras y los bancos online, o la compra de billetes de avión, entradas, tramites burocráticos, etc…

  • Antiguos modelos de negocio en los que la información privilegiada eran la base de la prestación de un servicio quedan relegados a un segundo plano con la masificación de Internet. La información es accesible a todo el mundo: “hazlo tu mismo” (Do it yourself/DIY/HowTo), reparaciones, bricolaje, mecánica, electricidad, instalaciones, informática, fontanería, etc…
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